Carlos D. Sánchez (Ciudad Real).- La victoria de Jamala con la canción “1914” del Festival de Eurovisión el pasado mayo en Estocolmo con 534 puntos (#2 televoto con 323 puntos y #2 jurado con 211 puntos), ha dado el honor y la gran posibilidad a Ucrania a organizar el festival del año próximo, pero la situación en el páis, ¿permitirá a Ucrania poder organizarlo con éxito?

Ya no hablamos de si dispondrá de algún recinto para poder albergar la celebración de las semifinales y la gran final, o si la situación económica, que no es nada halagüeña lo permitirá (la economía de Ucrania se contrajo un 12% el pasado año 2015, y sufrió una inflación del 50,8%. Los pronósticos del Banco Mundial para 2016 tampoco son buenos, con un crecimiento de apenas el 1% y una inflación del 12%). Nos referimos a algo más importante, a la seguridad de la organización y de los miles de eurofans nacionales e internacionales que acudirían a disfrutar del mayor evento musical y televisivo del mundo.

Los contínuos retrasos por parte de la televisión pública ucraniana (NTU) nos tiene a todos los medios y aficionados eurovisivos en vilo. ¿Estos retraso se pueden deber al aumento de tensión entre Moscú y Kiev de las últimas semanas?

Se supone que para el 24 de agosto se anunciará la ciudad elegida para acoger el Festival de Eurovisión 2017 entra las 3 ciudades finalistas de Kiev, Odesa y Dnipropetrovsk. Veremos cómo evoluciona el conflicto, y también podremos analizar, en qué medida la victoria ucraniana y la derrota rusa del Festival de Eurovisión de Estocolmo, tiene que ver en el aumento de la tensión entre los dos paises en el campo de batalla de la península de Crimea. Es una exageración seguro, pero… en el juego de poder de la política internacional, los intereses económicos y de los egos de los dirigentes… nunca se sabe.

Tensión en alza en la zona, y no por la designación de la ciudad que acogerá ESC 2017.

La tensión entre Rusia y Ucrania por la soberanía de la península de Crimea se ha disparado en las últimas horas después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, acusara a Kiev de preparar atentados terroristas para desestabilizar la región, a lo que el Gobierno ucraniano ha respondido este jueves aumentando su presencia militar en la frontera y poniendo a sus tropas en alerta de combate.

“Los grupos y unidades militares del Ejército ucraniano que cumplen misiones en la frontera administrativa con la Crimea ocupada están en alerta. Se ha procedido a incrementar los correspondientes contingentes”, ha anunciado el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Víctor Muzhenko.

La orden procede del presidente ucraniano, Petró Poroshenko, que ha anunciado su decisión a través de un mensaje colgado en Twitter después de reunirse con la jefatura de las fuerzas de seguridad y de los Ministerios de Defensa y Exteriores. “He ordenado poner en máxima alerta de combate a todas las unidades en la frontera administrativa con Crimea y a lo largo de toda la línea de separación de fuerzas en el Donbas”, la región del este de Ucrania que está en disputa con los rebeldes prorrusos, ha señalado Poroshenko.

Moscú ha respondido con un comunicado difundido por el Ministerio ruso de Exteriores: “Una vez más, hacemos un llamamiento a nuestros socios [occidentales] para que ejerzan su influencia sobre las autoridades de Kiev y les prevengan de pasos peligrosos que pueden tener consecuencias de lo más negativo. Jugar con fuego no acaba bien”.

Este nuevo estallido de tensión se produce después de que el Servicio Federal de Seguridad ruso denunciara este miércoles que grupos de la inteligencia militar ucraniana intentaron infiltrarse en Crimea en dos operaciones de sabotaje, con el objetivo de atentar contra “infraestructuras vitales de la península”.

Un agente la inteligencia rusa y un militar ruso murieron en los enfrentamientos con los ucranianos, siempre según Moscú, que detallaba que el segundo intento de entrar en un territorio que los rusos consideran suyo estuvo apoyado con fuego de blindados.

Además, aseguran haber hallado “20 artefactos explosivos con una potencia total equivalente a 40 kilos de trilita, detonadores, munición, minas antipersonal, granadas y armamento con el que están pertrechadas las unidades especiales de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, siempre según el Servicio Federal de Seguridad.

El propio Putin acusó de terrorismo al Gobierno ucraniano: “Nuestros servicios de seguridad frustraron la infiltración [en Crimea] de un grupo de saboteadores de los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano. Sin duda, no vamos a dejar pasar estas cosas”, avisaba este miércoles en una rueda de prensa.

En cualquier caso, los dos países han anunciado refuerzos de sus dispositivos de seguridad en el istmo que separa la península de Ucrania. Si Poroshenko ha ordenado poner a las tropas en alerta máxima, Putin se ha reunido durante la mañana con miembros del Consejo de Seguridad de Rusia para debatir medidas adicionales dirigidas a reforzar la defensa de Crimea.

El número dos de la Guardia de Fronteras ucraniana, Oleg Slobodián, ha denunciado que Rusia ha desplegado en esa zona “unidades de elite dotadas de armamento moderno, capaces de actuar en situaciones críticas y que cuentan con habilidades especiales” de combate. Aunque no ha podido precisar si el número de tropas rusas ha aumentado, el oficial ha expresado su temor por que las unidades ordinarias sean reemplazadas por fuerzas especiales.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatirá la escalada de tensión a petición de Ucrania, que durante este año y el que viene ocupa un asiento como miembro no permanente.

¿De dónde viene todo el problema ucraniano?

El conflicto ucraniano podríamos datarlo el 30 de marzo de 2012, cuando el presidente ucraniano Viktor Yanukóvich y los líderes de la Unión Europea firman un tratado de asociación y libre comercio de Ucrania a la UE. Sin embargo, más adelante este tratado no se lleva a cabo, pues una de las exigencias para la unión era la liberación de Timoshenko y Lutsenko (En las elecciones presidenciales de 2010, Yanukóvich  en las que obtuvo la victoria sobre su rival Yulia Tymoshenko con el 52% de los votos. En 2012, consiguió el enjuiciamiento y arresto de su rival electoral, la líder opositora y líder del bloque Pro-occidental y derechista, siendo considerada como una jugada rencorosa y con fines políticos, lo que provocó múltiples protestas y una caida de popularidad). Las negociaciones se estancarían durante un año. Durante los meses previos al inicio de las protestas, Yanukóvich promete al pueblo realizar las reformas necesarias para que Ucrania entre en la UE. La razón de esto fue la caída de la producción industrial que estaba sufriendo el país a lo largo de 2013. Yanukóvich asistió a la cumbre de la UE los días 28 y 29 de noviembre de 2013 en Vilnius (donde originalmente estaba previsto que el Acuerdo de Asociación se firmase el 29 de noviembre de 2013), pero el Acuerdo de Asociación no se firmó. Rusia prometió ayudar económicamente a Ucrania si ésta desistía de sus aspiraciones europeístas.

A comienzos de enero de 2014 las protestas se fueron radicalizando y expandiendo a lo largo del centro y oeste del país y con algunos focos en el este, mayoritariamente ruso. La exigencia no era solo el cambio económico a Europa, sino el cambio total de gobierno.

La noche del 19 y 20 de febrero Yanukóvich y los principales líderes de la oposición acordaron una tregua, y el desarme de las barricadas colocadas en la plaza de capital anteriormente como medida de contención a las fuerzas policiales.

El 21 de febrero se aprobó un acuerdo entre Yanukóvich y la oposición para adelantar las elecciones, formar un gobierno de transición, volver a la Constitución de Ucrania de 2004, y frenar la violencia. En la madrugada del 21 al 22 de febrero el presidente Víktor Yanukóvich, sin pasar por su residencia en, donde varios camiones y helicópteros recogían sus enseres, y sin informar al parlamento, abandonó la capital y desapareció en dirección desconocida. El 22 de febrero, por la mañana, la Rada Suprema tomó el control del país votando, por mayoría constitucional, la vuelta a la Constitución de 2004, acordada el día anterior. Sólo después de dicha vuelta al sistema político parlamentario, en lugar del presidencial, Oleksandr Turchínov asumió la presidencia del parlamento. Al día siguiente, Turchínov fue nombrado asimismo primer ministro en funciones con el fin de realizar la coordinación de tareas de gobierno.

Toda esta situación, la huida de Yanukóvich a Moscú, el previsible acercamiento del nuevo gobierno a la Unión Europea, provocó la entrada en el conflicto de Rusia.

El 21 de febrero de 2014, tropas no identificadas tomaron control de las sedes administrativas y bases militares en Crimea. El 11 de marzo de 2014 tuvo lugar la declaración de independencia de Crimea y Sebastopol, pasando a formar la República de Crimea. Tras el referéndum del 16 de marzo, la península se unió formalmente a Rusia.

Para el 1 de mayo, hasta 16 ciudades y pueblos del este ucraniano se hallaban parcial o totalmente en manos de los grupos armados prorrusos, al día siguiente de que Ucrania reconociera públicamente que la situación en los oblasts de Donetsk y Lugansk escapaba a su control. El 2 de mayo, las autoridades de Kiev pusieron en marcha una nueva operación especial con la participación de las Fuerzas Armadas en Sloviansk. El 9 de mayo entraron en la ciudad de Mariupol tanques de guerra y tropas de la Guardia Nacional y el ejército ucraniano que atacaron con lanzagranadas la sede de la policía local partidaria de los federalista y dispararon contra las barricadas y contra personas que protestaban en la calle.

El 11 de mayo se llevó a cabo un referendo sobre la autodeterminación de los óblast de Donetsk y Lugansk, a pesar de la petición de Rusia de aplazarlos “para crear las condiciones necesarias para el diálogo”. Las dos regiones votaron a favor de la separación, por lo que se declararon independientes de Ucrania como Repúblicas Populares.

También el 17 de julio cayó un jet comercial Boeing 777 de Malaysia Airlines, con 295 pasajeros, en la localidad de Grabovo, región de Donetsk. Las autoridades ucranianas culparon a las milicias prorrusas y las autoridades de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk culparon a Ucrania. Según las autoridades de la República Popular de Donetsk, las milicias carecen de misiles capaces de alcanzar los 10.000 m de altura a los que volaba el jet. Según las autoridades de la República Popular de Lugansk, testigos presenciales vieron a un caza ucraniano que lanzó varios misiles que explotaron en el aire. Después de esto se escuchó una fuerte explosión y comenzaron a caer piezas del avión malasio.