El aldabonazo dado por Edoardo Grassi desde que en diciembre de 2015 asumiera el cargo de responsable de France Televisions en el Festival de Eurovisión a las posibilidades francesas en el ESC han hecho confiar en que es el momento oportuno para organizar una preselección de garantías y ambiciosa, tarea nada fácil dada la tradición “dedocrática” de los galos.

Carolina Got, máxima responsable de France 2, ha confirmado que se encuentran trabajando en Destination Eurovision con la dirección compartida por la propia Got y Edoardo Grassi además de que el célebre cantante Garou hará de maestro de ceremonias. Aunque de momento no ha trascendido de forma oficial el formato sí han sido varios los medios que han publicado que constará de tres galas, dos semifinales y una final, que al igual que en el Eesti Laul, las dos primeras llevarían grabadas sus actuaciones mientras que la final sería completamente en directo.

Lo que sí es oficial es que la “pre”, dirigida por Carolina Got y Edoardo Grassi, sería producida por France Televisions y la privada ITV Studios, cuyo proceso de selección de canciones ya está en marcha con una convocatoria y casting abiertos además de que la propia televisión pública está contactando paralelamente con las grandes discográficas del país que, viendo el éxito de ventas de Amir y Alma, especialmente el primero, se encontrarían más motivadas que en años anteriores para impulsar a sus artistas en Eurovisión.

No obstante la recepción de canciones está restringida a canciones en francés u otra lengua del país como el euskera, el corso o el bretón, por citar algunas, y autores franceses o de países con arraigada presencia cultural francesa como las islas de ultramar, Canadá, Argelia o Indonesia. Además, de cara a la participación en las galas deberán llevar una puesta en escena cerrada y trabajada que deberá ser también la que acuda a Lisboa en caso de victoria casi sin margen de cambios.

De las 60 participaciones de Francia en Eurovisión, tan solo 23 -menos de la mitad- se han llevado a cabo mediante preselección, las cuales han visto especialmente minada su presencia en este siglo dado que solo han sido organizadas en 2005, 2006, 2007 y 2014 con resultado mediocres tanto en organización, calidad musical de sus participantes como en el propio Festival. Francia lleva 40 años exactos sin ganar Eurovisión aunque lleva desde 1991 sin alcanzar la primera plaza -el desempate decantó la balanza en favor de Suecia- y los seguidores franceses, desde el nombramiento de Grassi como “chief” de Eurovisión, ven que están más cerca en muchos años de poder cortar la racha.