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Los ensayos ya están avanzados, y empezamos a empaparnos de los planteamientos que harán los países de cara a la próxima semana, en la que se celebrará el 59º Festival de Eurovisión. Y prosigue el top10. En esta ocasión el octavo puesto. Un puesto que este país no toca desde que en 2009, mi idolatrada y amada Patricia Kaas, mi cantante fetiche y no sólo de Eurovisión, alzara a los franceses hacia la esperanza de saber que no todo estaba perdido y que si se enviaba calidad, Europa la apreciaría. Aunque no fuera tanto como muchos habríamos deseado.

El caso es que Francia lleva de capacaída desde 2003 si obviamos el repunte de Patricia Kaas y los semiéxitos de Jonathan Cerrada, Amaury Vassili y  Jessy Matador, que con puestos como el 15º y 13º tampoco pueden ser tildados de fracaso. Louisa Baileche, Ortal, Virgine Pouchain, Les Fatals Picards, Sebastien Tellier, Anggun y Amandine Bourgeois no consiguieron ofrecer un mínimo rayo de esperanza al que es uno de los miembros del Big5 más maltratado a mi parecer. Ninguno de los mencionados me pareció merecer semejantes posiciones, en concreto Louisa, Virgine, Sebastien y Amandine.

Y Francia en 2014 monta una preselección con tres temas muy diferentes. Destan con su balada-pop al más puro estilo One Direction o Auryn, insulsa y desustanciada, sin ningún tipo de gancho ni atractivo, una nerviosa pero excelente Joanna Lagrave, y el estilo alternativo y rompedor de los ganadores: Twin Twin. Me tienen enamorado.

En un principio quería que Joanna fuera la ganadora, pero viendo el éxito de una artista joven y temerosa como Amandine me planteó mis dudas. Eso, y el nulo planteamiento de Francia para poner en escena baladas. Al ver actuar a Joanna me vino a la mente Virginie, que en Atenas con aquello de la sencillez se pasó y rozó lo pobre. Una pobreza que también se vio en su marcador: el desierto del Gobi.

Pero Francia se toma el tema con humor, pero no ese humor absurdo e inútil como el de España en 2008. No, con el humor de Les Fatals Picards. Con el humor de lo alternativo, y de lo que año tras año se considera ser friki. Tal y como dije a Cristina López Schlichting cuando fui invitado a su programa en la radio COPE, si ser friki es ser diferente, soy friki. Lo mismo aplico con candidaturas como esta. Son diferentes, luego son frikis, tanto Conchita Wurst, como Aram MP3. Ofrecen algo novedoso y por tanto diferente. Bajo esta premisa serían frikis.

Pero llegados a la candidatura en sí misma, no me cabe duda de que impactará y entretendrá como es su deber. Una composición alegre y divertida que aunque la gente no quiera, hace que se mueva el pie, y en el mejor de los casos, moverse sin parar. Francia juega con una canción que a lo tonto puede sumar los puntos necesarios como para escapar de los últimos puestos y que, en un Festival de baladas en mayoría, puede destacar mucho más que si hubiera alguna canción movida más. Ventajas con las que Francia contará. Sigo pensando que esta candidatura puede sorprender a más de un escéptico. Aunque son percepciones, y hay tantas como personas.

Su directo es bueno, su imagen rompedora, y la canción me parece sencillamente maravillosa. Tiene una letra tan absurda como recordable. Una producción excelente y unas voces que juegan y se mueven como si estuvieran cantando en un karaoke. No encuentro peros para una candidatura que me apasiona y me enloquece, que me hace ver que Francia podrá ser tildada de muchas cosas, pero desde luego que no de anticuada e impasible. Francia se resiste en caer en el tópico de la canción francesa que más de uno querría y que de enviarse, sería de forma un tanto insulsa. No es cuestión de rescatar artistas del baúl de los recuerdos, sino de enviar la canción que sea, de forma bien producida y planteada, ya la cante Anne Marie-David o Mr. Pokora.

Seguramente Francia vuelva a ocupar un puesto discreto, aunque algo me dice que puedan dar el campanazo y conseguir continuar el palmarés que encontraron Jonathan, Amaury o Jessy Matador. Ojalá, aunque parece complicado. Lo que está asegurada es la diversión, y si hablamos de entretener, este año se tiene que venir a nuestra mente el tema francés. Nuestros vecinos se juegan el farolillo rojo del Big5, algo que España llevó ya el año pasado.

El vídeo refleja perfectamente la esencia de la canción y por ello me parece uno de los mejores. No me canso de verlo y de sorprenderme por algo tan fresco en medio de tanto polvo. Por mucho que hayan intentado echarla abajo muchas personalidades -eurovisivas también- acusándola de plagio por una canción de Stromae que a mí en particular, en nada se parece. Al menos nos hacen un guiño a la lengua española: “¡Quería un bigote!“.

La inaceptación de una victoria amarga.

La resistencia a pensar que la gruesa línea del fracaso continuará.

La oposición en el país incomprendido.

La France, ¡3 puntos!

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