Ayer hablé largo y tendido de las ausencias y presencias de países que como Hungría, parecen haber vuelto para quedarse y lo hacen en la Gran Final. Hoy nos vamos a un caso no muy distinto, pues habiendo estado todos estos años en el Festival, volvió a dejarse ver por la Gran Final el año pasado desde 2004 con “Without you” de Re-Unión. El año pasado apostaron por la grandísima Anouk, que con su amado y odiado tema “Birds” acogió una exitosa novena posición.

Y este año no creo que vayan muy lejos los tiros de un país histórico, fundador y tremendamente maltratado durante los últimos años. Ocho años sin pisar una Gran Final que en mi caso la inmensa mayoría de las veces bien hubieran merecido. Este año nos traen un dúo impresionante con un tema tan delicado como tímido. ¿Qué pasará con los holandeses?

Cuando empezó a sonar el nombre de Ilse Delange todos supusimos que la TROS iría por el mismo camino que con Anouk. No esperábamos la presencia-sorpresa de un Waylon que por cierto, recientemente ha tenido unas cariñosas palabras para algunos de sus compañeros (nótese la ironía), como su crítica a sus históricos aliados belgas, tildando a Axel Hirsoux de “Paul Potts belga”, entre otras dedicatorias que demuestran la competitividad y clase del artista.

Pero como en Eurovisión no se valoran este tipo de variables, y lo que importa es lo que se lleva a cabo en esos tres minutos, no nos queda otra que irnos con “Calm after the storm“.  Y es que la canción no puede representar mejor el mensaje que pretende exportar: la tranquilidad. La pausa y paz que transmite me parecen sencillamente sublimes, con una fusión de voces suaves y cálidas que empastan a la perfección.

Pero no es solo cuestión de voces, sino también de presencias y actitudes. Los dos pegan a la perfección, y lo más importante aún, y también complicado: su discreción cantando ensalza aún más un tema que queda por encima de ellos. El tema adquiere toda la atención necesaria con la sola elegancia que ponen ambos para interpretar tal joya. Y como digo, este aspecto me parece algo esencial en una candidatura: aportar algo de ti a una canción sin que toda ella quede dominada por el propio artista. Recordemos que el Festival es de la Canción, y no del artista. Si fuera por artistas el palmarés de ganadores estaría inundado por artistas como Bonnie Tyler, Engelbert Humperdinck, Blue, Raphael Gualazzi o Patricia Kaas. Lo verdaderamente importante es la canción y es por ello por lo que muchos artistas tienden a creer que sólo por su nombre cuentan con un +100 en su marcador.

Volviendo a la candidatura holandesa, ocurre que el tema es tan tremendamente espectacular que ellos no sobresalen en exceso y cantando con corrección lo llevan a la quinta esencia. Me parece una candidatura que en principio no parte como favorita pero que durante los tres minutos que todos nos tragamos de canciones que nos gustan o no, muchos dirán que es una candidatura que puede colarse perfectamente y quitarle el puesto a una de las favoritas. Quién sabe qué ocurrirá, pero tengo fe ciega en que este país volverá a pisar una Gran Final que merece. Y no sólo la final en sí, sino también un puesto que haga gala a la canción, y ese no es otro que el sexto, para mí.

Aunque de seros sincero, lo que más me conquista de esta opción es la instrumentación, y más concretamente la seducción de los acordes de la guitarra que sensibilizan una propuesta ya de por sí sensible, vulnerable y frágil.

En lo referente al videoclip, no es precisamente una maravilla pero recoge la idea de forma sobria y sin darle más importancia que la que merece. Realmente el videoclip es una herramienta para exportar una canción, pero el videoclip no va a contar en el Festival, ya que sino, también serían muy distintos los resultados de todos los años. Países Bajos cumple su papel correctamente con un vídeo de blancos y negros y que nos da una pista de cómo podría ser una puesta en escena que todos conocemos brevemente, tras haber visto los ensayos del Festival, y que corrobora lo que llevo afirmando en estos párrafos: el protagonismo lo tendrán la canción y la complicidad de ambos. Las voces por sí solas funcionan bien: la de ella resalta y da carácter, y la de él da profundidad y cuerpo. La combinación perfecta cuando se habla de dúos musicales.

Poco más que añadir para un país que merece recoger toda la suerte que no han tenido en sus años de desgracia de los cuales, parecen haber salido. Por esto mismo, me tomo la licencia de recoger la idea de Conchita Wurst, y decir que no hay mayor áve fénix que el que resurge de la mano de los Países Bajos.

Maravillosos.

Nederland, 5 puntos.

Mañana comienza una nueva trayectoria del ránking: el top 5 que se debatirá entre Armenia, Azerbaiyán, Bélgica, Reino Unido y Suecia (por orden alfabético).

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