Carlos Sanz (Madrid) – Cuando fueron publicados los resultados de los jurados nacionales, saltaron las alarmas: Georgia había cometido un fraude evidente con los votos de sus expertos. Tal fue así, que la UER decidió suspender el voto del jurado georgiano, dando sólo voz al televoto. Fue entonces, ante la evidencia de la vulneración de las reglas, cuando se pensó en aplicar la sanción de tres años sin participación en el Festival.

Finalmente, la UER ha levantado la mano y ha dejado pasar la ocasión para la la GPB. Tal es su esquivo a la sanción, que el ente público podría estar barajando ya el anunciamiento de su representante en este mes, septiembre. Sería así el primer país en dar el nombre de la voz que llevará a Viena, si ninguna sorpresa se adelanta al país caucásico.

Recordemos que Georgia es un país urdido en polémicas. Fue ya en 2009 cuando al UER optó por descalificar al país al haber elegido a la agrupación Stephane & 3G con el tema “We don’t wanna put in“, haciendo una clara alusión al controvertido líder ruso.

Sin embargo la suerte de este país en el Festival ha sido dispar. Su mejor posición anotada hasta el momento ha sido la novena posición de Sopho Nizharadze con ‘Shine‘ y Eldrine con ‘One more night‘ en 2010 y 2011 respectivamente. Desde aquel 2011 Georgia no volvió a ser la misma. Pasaron de los rostros famosos de Sopho o Diana Gurtskaya a canciones con tintes nórdicos que restaron originalidad y añadieron un estilo neutro y difuso. Proyectos difíciles de catalogar como el estrepitoso intento de Anri Jokhadze o la demasiado edulcorada opción de Nodi & Sophie fueron acogidas con recelo: Anri no pasó a la final y el dúo de 2013 alcanzó una décimo-quinta plaza por debajo de las expectativas y del palmarés georgiano. Su último intento, este pasado 2014, tampoco pasó la terna de los finalistas. The Shin con la carismática Mariko, presentaron uno de los temas más inquietantes de la edición que no fue comprendido en el formato eurovisivo. “Three minutes to Earth” quedó relegado a la última posición de la Semifinal 2. Georgia confirmó así que había perdido el rumbo en Eurovisión.

De Georgia sólo quedan los sueños visionarios de Sopho, la paz de Diana Gurtskaya, el resplandor de Sopho y la esperanza del mañana de Eldrine. Un pasado reciente que se recuerda con nostalgia para un país que ha pasado de ser un habitual de las finales, a una incertidumbre constante en Eurovisión. 2015 dirá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.