Una vez acabada cualquier Edición del Festival de Eurovisión, así viene pasando desde aquel 24 de mayo de 1956, nos quedamos con el sabor de una historia ya pasada. Llega justo cuando los artistas van haciendo mutis por el foro. Es como el tema de Johnny Logan “What’s another year” –Otro año pasado- convertido en música, en canción. Son los sabrosos ecos de esa nostalgia que nos deja año a año este gran show televisivo. Sabemos que esos temas, tras tres minutos y algo más en algunos casos, son efímeros como todo en esta vida. Otros en cambio quedaron clavados en nuestra mente para los restos por unos registros y ritmos pegadizos al cien por cien. Por ese motivo, porque la historia es tan importante en este show de televisión, el más viejo en continuidad del Mundo en conexión con el conjunto de las televisiones europeas, tiene razón de ser y sentido este apartado que para Eurovision Times abrimos y que esperamos os guste.

Poco a poco se irán ampliando los datos de los 59 años que hasta 2014 se han celebrado. La labor no es poca, pero sí sugestiva. Como amantes de la historia eurovisiva, mi compañero de aventura en esta sección, el músico, cantante e historiador musical Javier Velasco y servidora, iremos llenando este gran baúl de recuerdos del cual hoy abro la tapa. Historias tanto para la lectura de aficionados al Festival de Eurovisión como para aquellos que quieran saber, ahondar en algún dato, saber curiosidades y sobre todo tener un referente sobre la trayectoria de esta competición de canciones que nació el jueves 24 de mayo de 1956 en Lugano (Suiza).

A lo largo de 59 ediciones, y ya en perspectiva la 60 Edición, estamos en territorio alpino y a caballo entre dos siglos, el XX y el XXI que se dice pronto. Sesenta años a pesar de las crisis y las críticas, que no han sido pocas, algunas duras, muy duras. El “Te Deum” en tonalidad de Re Mayor del compositor barroco Marc-Antoine Charpentier (1643-1707) nos da punto de partida y los nervios invaden nuestro estómago y con él nos despedimos hasta el año siguiente. Es el rito de iniciación y el paréntesis en espera a la próxima Edición. Es tan atrayente ese himno que hasta cuando lo escuchamos para retransmisiones deportivos se nos pone el vello de punta.

En territorio alpino sí señor, Suiza empezó esta aventura, y en territorio alpino, Austria nos vemos en la próxima ocasión.  Son 1.356 canciones, 1.356 ilusiones de las cuales hay 62 ganadores. Los que no ganaron que son la absoluta mayoría también están ahí y sobre todo, desde la primera persona que puso el pie sobre el escenario de Lugano, Jetty Paerl (1921-2013) en representación de los Países Bajos en 1956, hasta Molly (nacida en 1987) representación de Reino Unido en 2014, todos forman parte de las imágenes y de la historia. Hubo aciertos y desaciertos, números controvertidos y no controvertidos, pero ante todo son todos un trocito de música y voz, una canción, que se han ido quedando, unas con más fuerza que otras, en el recuerdo colectivo de la gente, de los televidentes y por ellos todas forman parte ya de la nostalgia.

Este es un Festival de Canciones, así nació y así se ha ido reinventando año tras año para no morir como les pasó a otros Festivales por el estilo. Antes primaban más las voces y las composiciones, si se quiere un tanto con estilo melódico muy standard, y “clásico” según críticos de la época. La música de Eurovisión en muchas ocasiones se acercaba a las modas, pero otras, la mayoría estaba muy aparte de los éxitos discográficos del momento. Desde los años ochenta es cuando el divorcio entre los hits musicales del momento y las canciones que se presentaban a Eurovisión se hace más patente. Y cuesta recuperarse de eso. Pero también es cierto que es la opción televisiva de espectáculo también se fue apartando un poco de la idea del cantante, de la figura, para acercarnos al show sin más, muy a parte de la música. Eso no es malo, es simplemente otra opción más y así es el estado de las cosas actualmente.

Con todo, las grandes figuras de la canción pop melódica han pasado por este Festival, que no es un show de promoción de cantantes, sino una competición de países con una canción donde la persona o las personas que representan ese tema son parte primordial de todo el tinglado. Sin canción ni cantante no hay show, todo lo demás es un añadido. Pero tampoco sin autores y compositores hay canción, y es que la madre de todo esto son ellos, los autores de esas melodías que forman parte de la historia del Festival.

El historiador suizo Marcel Bezençon (1907-1981) fue el padre del Festival cuando en una reunión como Presidente de la UER (Unión Europea de Radiodifusión) en 1955 ideó un show de canciones en que competerían siete países en 1956. Aquella primera Edición llevó 14 canciones, dos por país, y ganó la anfitriona, Suiza, con Lys Assia y el tema “Refrain”. Se dio a conocer la canción ganadora sin desvelarse los demás puestos. Siete fueron los primeros debutantes, Suiza, Italia, Alemania Occidental, Países Bajos, Italia, Luxemburgo y Bélgica. Y tres quedaron fuera, Reino Unido, Dinamarca y Austria ya que no dieron el sí a su intención de participar antes de la fecha de inscripción que marcaba la UER.  Pero al año siguiente, en 1957 ya sí estuvieron. Se presentaron esos diez en la Segunda Edición con un tema cada uno y ya se hicieron públicas las votaciones vía telefónica en conexión con las cadenas participantes. Esa parte del espectáculo llegó a gustar tanto y ser tan emocionante y popular como las mismas canciones. Desde entonces sí entrábamos en la dura y pura competición, en las filias y las fobias, en este nos vota y este no, es la polémica que además era un acicate muy potente para atrapar al televidente hasta el final.

Como de cada año se hablará en este apartado no vale la pena extenderse más, sí decir que para aquellos que Eurovisión es sinónimo de promoción de artistas nuevos que empiezan, pues decir, que muchas veces sí, pero que las estrellas, las grandes figuras de antes y después del Festival han pasado por el show. Con poner unos nombres más que evidentes remarco a Domenico Modugno (1958, 1959, 1966), Las Hermanas Kessler (1959), Nana Mouskouri (1963), Alain Barrière (1963), Françoise Hardy (1963), Matt Monro (1964), Cliff Richard (1968, 1973), Julio Iglesias (1970), Olivia Newton-John (1974), ABBA (1974), The Shadows (1975), Albano y Romina Power (1976, 1985), Ricchi e Poveri (1978), Baccara (1978), Franco Battiato (1984), Umberto Tozzi (1987), Céline Dion (1988), Lara Fabian (1988), Dulce Pontes (1991), Katrina & The Waves (1997), tATu (2003), Kate Ryan (2006), Patricia Kaas (2009), Noa (2009), Engelbert Humperdinck (2012), Bonnie Tyler (2013)…

De 7 países hasta 43 que llegaron a ser en 2011 como máximo hasta el momento, podemos imaginar el calibre de la fama de Eurovisión y el deseo por participar de tantos y tantos países. No sólo se limita a Europa, Asia y África han estado presentes en alguna ocasión y en diferido se ve en los cinco Continentes. La audiencia es millonaria en la mayor y mejor producción musical a día de hoy. La acogida de las composiciones puede ser mejor o peor. Ha habido calidad, pero también mucha metralla. Pero algo en lo que están de acuerdo detractores como simpatizantes es que la producción a nivel televisivo es grandiosa y excelente. Hablamos de imagen, pero también de sonido y una amena escaleta con una sucesión de efectos visuales brillantes y magistrales que año a año han ido sorprendiendo a las generaciones a caballo de siete décadas distintas.

 

Los ganadores entre 1956 y 2014 por países, son cifras que los seguidores tienen memorizadas pero que vale la pena remarcar también aquí: siete victorias para Irlanda, cinco para Francia, Luxemburgo,  Reino Unido y Suecia, cuatro para los Países Bajos, tres para e Israel, Noruega y Dinamarca, dos para Suiza, Italia, España, Alemania y Austria, y una para Mónaco, Bélgica, Yugoslavia, Estonia, Letonia, Turquía, Ucrania, Grecia, Finlandia, Serbia, Rusia y Azerbaiyán.  2015…?

De reglas, de anécdotas, de música, canciones, artistas, presentadores, países, vestidos, peinados, coros, bailes, danzas, acrobacias, on stages y backstages, green-rooms, intervalos de actos muy sonados, controversias, crítica, de los votos y los televotos, de todo y más se hablará en estas columnas y en este apartado histórico. Pero queremos ir más allá del dato puro y duro, porque el dato es sólo dato, queremos que se nos cuente la historia y nosotros las vamos a contar. Esperamos nos sigáis, porque seguiremos estando al quite para El Eurovision Times, la historia a nuestro abasto.

Reyes del Amor

20/09/2014

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