Carlos Sanz (Madrid) – Cuando optó por llevar su voz a Eurovisión, fueron muchos los que no dudaron en que su nombre llevaría a Ucrania al éxito a nivel europeo. Sin embargo, la preselección para acudir a Eurovisión de aquel año estuvo bajo la sombra de la duda, e incluso la propia NTU programó una Final de Finales con Mika Newton, Zlata Ognevich y la protagonista de hoy: Jamala.

Pero Susana Jamaladinova, artísticamente Jamala, optó por declinar la invitación y retirarse así de la carrera por acudir a Düsseldorf con su ecléctico ‘Smile’. Ognevich hizo lo propio días después quedando Mika Newton sola en la liza y manteniendo su título de vencedora con las serias dudas que generó su elección. Mika Newton tenía una carrera por empezar y Eurovisión fue su mejor recurso. A Jamala, sin embargo, no le hizo falta acudir al festival para forjar una de las carreras más prometedoras de Ucrania. Nacida en la ahora discutida Crimea, Jamala ha conseguido forjarse un respeto y admiración notorios en su país. Tal es así, que hasta propios artistas, como Alyosha (Ucrania 2010) se declaran verdaderos fans de la artista, acudiendo asiduamente a sus conciertos.

Pocas voces hay como la suya, y es que esta soprano de lírico spinto (Mónica Naranjo, Tarja Turunen) no deja indiferente a nadie con el fondo y cuerpo de su voz. Con sus giros y matices, Jamala enamora y atrae hasta al más crítico profesional. Invitada habitual de grandes eventos de la ‘societé’ ucraniana, Jamala pone voz a momentos especiales, como al homenaje a Chaplin en el Festival de Cine de Odessa de 2012.

Sin embargo, su popularidad real comenzaría años atrás. En 2009, Jamala opta por presentarse al Festival Internacional de Música ‘New Wave’. Una participación no exenta de polémica, ya que el propio organizador del evento declaró que Jamala no encajaba en el formato del Festival. Sin embargo, no fue motivo para evitar que Jamala no sólo llegara a la final del evento, sino que finalmente acabaría venciéndolo. Su paso por la preselección para acudir a Eurovisión fue su sueño truncado, pero la visibilidad que alcanzó le bastó para que su primer trabajo viera la luz. ‘For every heart‘ confirmaría el rotundo éxito y carisma de la cantante, que editaría sólo un año después el mismo álbum en directo. Su estilo clásico con reminiscencias de la música de los cincuenta fue continuado por su trabajo ‘All or nothing‘ en 2013, que reinventó su imagen. Nueva estética acompañada de nuevo peinado, con facciones más marcadas y una música más madura. En ambos trabajos incluyó dos ‘track’ étnicos: ‘Pengereden‘ y ‘Unutmasan‘.

Pero Jamala no quiso quedarse ahí. Su reinvención desde aquella Jamala del ‘Smile’ a la del ‘I’m like a bird’ fue radical, pero la artista ha decidido ahondar en los sonidos más contemporáneos del synth y ha sacado un pequeño álbum con seis temas titulado ‘Thank you’. En él podemos observar todo tipo de influencias, desde la estética gótica hasta el filtro del jazz o el R&B. Y es que Jamala fusiona y crea sin límites; se acerca y aleja de la música actual con cada canción; explora y matiza con elegancia y con un filtro que lleva inscrito su nombre: un sello único y personal que ejerce de denominador común en cada uno de sus trabajos. ¿Estaremos ante la gran promesa de la música ucraniana de su historia?

 

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