Están “por derecho”, por ser miembros VIP, el Big Five, por ser el Anfitrión y por ser el Invitado de Honor. Este año son siete temas los que no han tenido que vérselas en las dos semifinales que tuvieron lugar el pasado 19 y 21 de mayo. A saber: Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, España, Austria y Australia. Están en la Final del sábado 23 de mayo. También tras los brillantes números de las Semifinales se han colocado muy arriba los temas de Bélgica, cuarto en las apuestas, Estonia, sextos, Serbia, séptima, Noruega, octavos, Azerbaiyán noveno, Rusia, segunda y Suecia que se sigue marcando primero. Y bailando por el top ten tan querido están Letonia, Eslovenia e Israel, como nuestra España querida. Ay Señor, cuántos nervios y cuántos pronósticos. Menudo bajón de datos nos va a dar en domingo, ah no, que nos quedan por lo menos las municipales, pero esa es ya otra historia bien distinta que aquí no nos ocupa.

Las dos semifinales han traído sorpresas por los directos y temas que parecían ser buenos, bajo mi punto de vista y los pasados pronósticos que hice para El Eurovision Times, se han quedado en agua de borrajas. Y ya tenemos los 27 candidatos que por orden de aparición son: Eslovenia, Francia, Israel, Estonia, Reino Unido, Armenia, Lituania, Serbia, Noruega, Suecia, Chipre, Australia, Bélgica, Austria, Grecia, Montenegro, Alemania, Polonia, Letonia, Rumanía, España, Hungría, Georgia, Azerbaiyán, Rusia, Albania e Italia.

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De los Siete Magníficos destaco tres, los que me gustan, los que sé que a pesar que nos estén en las apuestas dos en concreto como favoritos a mi gustan. Se trata de Francia, Austria y Australia, mis tres mejores de 2015. Italia y Reino Unido tienen su aquel, pero no me entusiasman tanto como las otras tres mencionadas. Y que no salten chispas, España y Alemania me dejan fría. Lo siento, pero antes de empezar con la crítica de cada una, Edurne me gusta como profesional, es muy efectiva en escena pero la canción de Tony Sánchez Olhsson y Thomas G:sson no me dice nada, no entiendo la letra y creo que por eso ha habido que adornarla con vestidos, coreografías, gesticulación y más barroquismos, aquellos que son necesarios cuando una canción flaquea en lo esencial.

Alemania es la que menos me dice de todas. Ya empezó con que Ann Sophie que fue escogida como plato de segunda mesa una vez declinó el elegido en Alemania, Andreas Kümmert, tras una buena tanda de abucheos ante su inesperada decisión. Los alemanes le querían a él y dijo no a Eurovisión, simplemente no ante una cara de póquer de la presentadora de la preselección alemana. La londinense Ann Sophie y la canción “Black Smoke” era por descarte la escogida ya que había quedado segunda. Y ahí la tenemos en Viena. Canta muy bien pero la propuesta es una más del montón. Vaticino un puesto mediocre a discreto si no en cola. Está última de los 27 finalistas en las apuestas a día de hoy, un batacazenn importante, de aquellos históricos de esta delegación como en 1995 o en 2005, por poner unos años recientes muy tremendos para ellos. Veremos qué pasa el sábado. Mi nota es un 6 por la voz de la artista.

No me acaba de convencer la propuesta de España por la canción, pero es sólo por la canción, nunca por Edurne. La madrileña se está dejando la piel y su equipo de producción también, me consta. Con todo el tema lo veo cogido con pinzas, como canción de descarte de algún álbum para Loreen. Teniendo en cuenta el autor de la canción ganadora en 2012 Thomas G:sson y con una traducción de la letra adaptada por Tony Sánchez Olhsson muy simple, bastante insustancial y que no se entiende qué nos quiere contar. Parece que con ese trabajo nos hemos quedado a medio gas. Ya sabemos que el español no se entiende en Europa, ¿y qué? Para eso que se hubiese quedado en inglés y tan contentos. Las frases sin conexión no nos transportan a nada y lo que se quedará en la mente de la gente precisamente la parte en que no hay letra, el ie…ie…ie… Edurne es una fantástica bailarina, guapísima, e irá muy bien arropada por la coreografía, la puesta en escena y el diseño de vestuario, digamos que la parte técnica. Todo en conjunto es muy efectista en un Festival de Televisión, pero no de Canción siendo esto un Festival de Canciones. No olvidemos que a la imagen se debe unir la canción, algo que en los últimos años parece que estamos perdiendo la perspectiva de la idea original. Teniendo en cuenta la “mediocre” producción técnica de este año en Viena por parte de la ORF que está dando muchos dolores de cabeza a nuestra delegación ¿debemos asustarnos? Parece que lo importante es que se enfoque bien el baile, pero ¿alguien está reparando en el directo, en la ejecución de la voz? Veremos ese directo y el montaje escenográfico del que tanto se habla en todo momento en todos los medios, a todas horas, algo inusual también en otras ocasiones. Televisión Española y Gestmusic se han volcado con Edurne y con la candidatura, eso me gusta, es así como debe ser todos los años de aquí en adelante. Espero lo mejor para nuestra delegación, tiene mi incondicional apoyo, pero las críticas también deben hacerse. Deseo, a parte de todo lo dicho, que se cumplan como mínimo los pronósticos, entre novena, décima en las apuestas. Mi nota es un 7 por el gran conjunto profesional, no por la canción “Amanecer” que sigue sin robarme el corazón.

Reino Unido llevan un tema de musical con el conjunto Electro Velvet y su “Still In Love With You” muy divertido. Es de esos temas entretenidos necesarios en una noche de sábado en Eurovisión, la tradición, canción festivalera también al uso. Los ingleses cuando les da por lo festivalero han tenido éxito, recordemos victorias con temas “chispeantes” como en 1967, 1969, 1976 y 1981. Su tema más bueno y rotundo fue en 1997 cuando ganaron con Katrina, la mejor canción inglesa aunque no la más popular que siguen siendo las otras cuatro más como he dicho “festivaleras”. Esta canción y el número tiene chispa de sobra para lucirla en el escenario. No se complican la vida, lo bordan. Han cogido un tema de teatro musical al uso adaptándolo para este show tan mediático y estarán simpáticos, que no favoritos andado por en medio de la tabla entre el 14 o 15 puesto. A mi no me desagrada este tema porque como soy de gustos muy demodé algo que ya es vox populi entre los que me conocen, le doy un 8.

Sé que Italia puede ganar el 23 de mayo, si les dejan los rusos o los suecos. Ahí va la cosa, no habrá este año muchas sorpresas. Sería la tercera victoria de Italia, país que participó en la Primera Edición en 1956 y estuvo ausente en ocasiones, la más larga en el tiempo entre 1998 y 2010. Cuando volvieron en 2011 tras el voluntario “exilio” eurovisivo quedaron segundos y ahora tornan a ser favoritos para la victoria. Si el año que viene gracias a Il Volo y su “Grande amore” nos vamos a Roma, Nápoles o Milán, me da lo mismo que lo mismo me da, estaré contenta. Italia nunca defrauda, no la ha hecho. Pero Il Volo me recuerdan tanto a Il Divo que segundas partes nunca fueron mejores. Con todo, el tema en forma de himno de altos vuelos y la magnífica voz del trío hacen que la propuesta nos parezca muy atractiva. Y la delicia de todo es sentirlos en italiano, espero que no se les ocurra meter un fragmento en inglés, si ganan que ganen en italiano, faltaría más. Mi nota es un 8 y no más, aunque lo merecen, porque me recuerdan demasiado a Il Divo y las imitaciones no me sorprenden y los versioneros tampoco.

Y ahora voy con mis joyas destacadas. Empiezo por los anfitriones, Austria, que muy sabiamente han cambiado de tercio tras el conchitazo de 2014. El grupo masculino The Makemakes y su “I’m yours” es una balada intimista de corte delicioso, con una magnífica ejecución. El solista canta de lujo, sentado al piano como el añorado Udo Jürgens, primer ganador de esta delegación en un lejano 1966. Hubiese sido de locura para los seguidores verle en el 60 Aniversario en su casa recordando el maravilloso “Merci Chérie” pero hace tan sólo unos meses que nos dejó, qué fatalidad. Seguro que la ORF le hace un homenaje en la gala. Volviendo a The Makemakes, su pop rock melódico con toques también de temas de otros tiempos, es magistral. La canción toma fuerza conforme avanza. Aunque figure muy abajo en las apuestas, en el bottom, entre los cuatro últimos, a mi plín. Yo realmente adoro esta canción desde que la escuché por primera vez y mi nota es un 10, una de mis tres favoritas de este año.

Mi otra favoritísima es la propuesta de Australia con Guy Sebastian. Los invitados de honor tras ser un país que lleva siguiendo el Festival desde 1983 con un club de fans de los más importantes del mundo. Por fin compiten por derecho y están entre los cinco favoritos. La producción es genial, poderoso caballero en don dinero y es que esta delegación le tenía ganas a Eurovisión y empiezan con ganas, como en su día, en 1973, lo hizo otro país de fuera de Europa, Israel. En aquella ocasión el debut de Israel les llevó al cuarto puesto estando también favoritos como debutantes hasta que en 1978 por fin ganan. Australia si no vence este año y si siguen participando lo harán pronto aunque en su país no fuesen anfitrión por diferencia horaria, la sede será Europa. Este pop dance con toques de soul americano será el hit del Festival por su energía, que más quisiera Suecia este año aunque ganen. Australia es mejor y si el tema de Australia fuese de Suecia desde luego que no estaría quinto en la apuestas, estaría como Suecia, primera porque es así como deberían estar. Mi nota para esta maravilla, totalmente actual y muy comercial es un 10. Brillante.

No ganará, no ganará, sé que no ganará, pero Francia este año me ha vuelto a recordar a la Francia de las cinco victorias, a saber, 1958, 1960, 1962, 1969 y 1977. Es una Francia deliciosa con sabor a Francia y no a mejunjes extraños como han hecho en otras ocasiones y que tan mal les ha ido. Lisa Angell tiene la potencia en la voz de una Natascha St. Pier, Sandrine François entre otras. Ojalá tuviese un directo como el de Patricia Kaas, una maravilla que debió ganar en 2009 y sólo fue octava. A Lisa con su “N’oubliez pas” la veo quedando más abajo del quince y las apuestas la dejan del 20 para abajo como a Austria. Me da lo mismo, nadie me negará que la voz de esta mujer es de matrícula sin alardes, colorantes, edulcorantes, adornos, postureos o coreografías acrobáticas. La puesta en escena se prevé muy efectista gracias a los juegos ópticos de las pantallas. No hagamos caso de lo superfluo. Si Eurovisión fuese lo que debe ser Francia estaría entre los cinco primeras porque a calidad es única en la noche del 23 de mayo. Mi nota es otro 10.

Y así queda mi nota general, teniendo en cuenta esta Final, como si fuese a emitir el voto, eso que tanto nos gusta a los seguidores. Festival de 2016 ¿Moscú, Estocolmo o Roma o ninguna de esas? Hagan sus apuestas…

Francia 12 puntos

Austria 10 puntos

Australia 8 puntos

Rusia 7

Letonia 6

Lituania 5

Italia 4

Hungría 3

Azerbaiyán 2

Reino Unido 1

Reyes del Amor 22/05/15

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